Claves de arte contemporáneo

Reflexión sobre El derecho a la ciudad por David Harvey (2008) y Del ‘derecho a la ciudad’ de Henri Lefebvre a la universalidad de la urbanización moderna por Laurence Costes (2011)

Cuando uno experimenta vivir en varias ciudades, se da cuenta de la gran influencia de su estructura en cada cosa que se hace y cómo se lo hace. Da sabor y forma a la vida cotidiana y no es algo que se puede controlar, al contrario termina dirigiendo los movimientos, preferencias, maneras de resolver problemas y poner valor a las cosas de modo distinto. la ciudad ideal no es una ciudad genérica, no puede ser lo mismo para cada cultura porque va cambiando a base de los valores de tal cultura. Imagina una futura en que valoremos a la diversidad y prestamos más atención al bienestar de las personas que ocupan estas espacios públicos igual que privados. Ojala podríamos viajar lo suficiente para llegar a la conclusión que no hay una sola respuesta, no hay una manera innata de vivir, sino que hay multitudes de maneras de elegir a vivir. Y es una elección libre.

El campo y la naturaleza no urbanizada igual a el espacio público dentro de la urbanización globalizado están bajo una amenaza constante de desaparecer debido a la consolidación de poderes privados y un impulso propio y expansivo de sobre-desarrollar todo rincón sin pavimento que queda sin importar las consecuencias. Los dos autores, Costes y Harvey, están interesados en la libertad y la igualdad entre clases y proponen la necesidad de proteger estos espacios porque en sí, es defender el uso democrática del espacio para cumplir con la vida cotidiana libre ante la tiranía y el fascismo total de una conquista, y fundamentalmente la esclavitud.

Sin el espacio público no hay ciudad, ni ciudadanía libre. Es un ciclo vicioso en que nos hemos nacido, pero no hay que perder toda la esperanza, siempre hay maneras subversivas de ocupar y reclamar espacios dentro de la urbanización. Hubo movimientos que evidencian esta capacidad, como “Occupy Wallstreet”, la moda reciente de los huertos urbanos o techos verdes y acciones por individuos que ha cambiado la historia, por mencionar uno; Rosa Parks colocandose en un espacio prohibido.

Lo que más asusta es esta expansión de la urbanización rápida y la destrucción de los espacios naturales que conlleva, la desaparición del campo, selva y bosque y la vida que encuentra hogar ahí haciendo parte de ecosistemas necesarias para la sobrevivencia de todos. Como puede los ciudadanos participar en la creación concreta de nuevas infraestructuras? Solo habla el dinero en el asunto de construir…? No hay un voz para los animales y plantas si no sea el nuestro.

Recuerda los numerosos relatos de la cultura popular en forma de películas (muchas veces para niños) por ejemplo ¨Furngully”, “Avatar” o “Wall-E” que demuestra la pura conquista no solamente de los indígenas de tal región o mundo, pero también de la naturaleza. Esta narrativa está ya tan integrada como normal, está aceptado, (aceptación programada casi, por los medios, que no lo tomamos en serio) no nos damos cuenta que ya vivimos en este mundo gris, igual a la rana en la agua tibia que se va calentando hasta hervir, no se da cuenta con tiempo para salir del peligro, se adapta y termina muriéndose ahí.

La ciudad ha muerta. Los humanos o bien los conglomeraciones multinacionales son parásitos inconsolables. Los centros son para los ricos y importantes hombres de negocios y los suburbios para los obreros trabajadores. La vida se va gastando en horas de traslado, de respirar aire malo y tomar agua contaminada. Actuar es imprescindible, la urgencia de esta situación delicada se ha emergido.

Una frase que da esperanza de Lefebvre en 1970 dice, “es imposible erradicar del todo las prácticas sociales o la dimensión humana, ambas son resistentes y son parte de este proceso de urbanización.” Hay que tomar consciencia de nuestras acciones, vivir con humildad y sencillez, evitando estar seducido por el exceso. Uno se puede dejar de alimentar las industrias de carne por lo mucho que hace daño a muchos seres vivos (los animales, los trabajadores del factorías, y los cuerpos de consumidores) tanto como el medio ambiente y los suelos. Déjamanos interesar por las culturas de sabiduría indígena que muestran un alto nivel de respeto hacia la madre tierra, una relación horizontal a ella. Los valores que estamos manejando hoy en día tienen el solo beneficio de distraernos de nuestro poder, básicamente someter nuestra agencia a los poderes políticas neoliberales y capitalistas. No podemos dejar que un ciudadano se convierta solo en consumidor. Estamos equivocados, hay que reconocerlo en cada una de nuestras acciones, hay que sensibilizarnos al sufrimiento de todos los seres vivos incluso las plantas, que al final todos somos uno y solamente estamos haciendo daño a nosotros mismos. Amor es la respuesta más fácil pero a la vez más difícil.

Aquí dejo unos links a videos en youtube que he encontrado muy poderoso y conmovedoras acerca de alternativas de este camino destructivo y de despertar la consciencia:

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